4 enero

Adolescente: Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio. ¿Cuándo hacer un proceso de terapia familiar?

La juventud es el período de lo posible. Ambrose Bierce.

Ahí está él o ella. Ya no me mira como antes. Me pone en duda a mí. ¡Qué demonios! Dedica el tiempo a poner todo en duda, todo patas arriba. Su cuarto y la familia. A sus padres y a sus hermanos. Ya no mira igual al abuelo. La gente dice que esto es normal pero esto no puede ser bueno. ¿Necesitamos ir a terapia familiar o estoy exagerando? Salió del colegio en junio siendo una mariposa y ha vuelto en septiembre siendo una oruga. Más que evolucionar, ha involucionado. Echo de menos el niño que era. Cómo me miraba. Quién era yo para él. ¿Dónde está todo el esfuerzo que hemos hecho para educarle, para hacer de él un hombre? Ha empezado a fumar, a bajar el rendimiento en clase, a salir con esa gente…

Este párrafo resume lo que escucho muchos días en las sesiones de terapia familiar. Bueno, he dejado lo más “publicable”. Padres y madres preocupados, perdidos, qué se preguntan qué tienen ellos que ver en todo esto. Qué han hecho mal. Qué están haciendo mal.

-“Yo no era así”, dicen muchos. La adolescencia se ha apoderado de la familia y no hay día que no esté “decorado” con un insulto, un olor a tabaco… o a otra cosa, un suspenso, un portazo…

Uno se ve a sí mismo reaccionando ante todo esto de una forma que jamás pensó que haría. La decepción ya no es solo con el hijo sino con uno mismo.

La adolescencia es un periodo necesario, marcado por la necesidad psíquica de diferenciarse de los adultos referentes. Y para diferenciarse hace falta poner en duda. Poner en duda todo. Necesitan creerse de verdad lo que hasta ahora era un dogma. Y lo más importante para ellos es si sus padres y sus amigos les quieren de verdad. Deben probar esto último. Tienen que probar eso por ellos mismos. La única forma de saber cuán fuerte es una cuerda es tirar de ella. Con siete años comienzan a dudar de si los Reyes son los padres. Con catorce la duda es si los padres son los reyes.

No obstante, a veces, la rebelión adolescente lo ocupa todo. Desaparece la ilusión, la vitalidad, la creatividad, la vitalidad, el cariño, las aficiones… Nuestro adolescente se comporta de forma oposicionista y, lo que es más importante, a veces hay mucho sufrimiento. En el adolescente y en la familia. No es que de vez en cuando haya momentos tensos sino que algunas veces hay momentos buenos. Un proceso de terapia de familia pueda ayudar al adolescente a encontrar su camino y aportar herramientas a los padres para ayudarle a él y a ellos mismos.

Para terminar, os dejo una cita, de rabiosa actualidad:

“Los jóvenes de hoy en día adoran las cosas lujosas; tienen malos modales y desprecian la autoridad; muestran una falta de respeto hacia los mayores y les encanta platicar en donde estén. Los jóvenes son hoy en día unos tiranos y no son serviciales en sus casas. Nunca se levantan cuando los mayores entran en la casa. Les llevan la contraria a sus padres, hablan delante de la gente, comen golosinas en la mesa, cruzan sus piernas y les faltan al respeto a sus maestros.” Aristóteles (en el 400 A.C.)

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