12 noviembre

Pilingüino: Un cuento de amor, cáncer y autoestima.

Me llamo Pilingüino, supongo que os plantearéis quién soy y qué hace aquí un personaje tan apuesto como yo. Me gusta que penséis en ello… pero si me permitís, os voy a contar mi verdadera historia:

Hace seis meses que nací, que me pintó Diego, un niño de 8 años. Su padre tiene una hermana con cáncer, un cáncer muy malo, y se le ocurrió que quizá si Diego pintaba uno de sus cuadros y se lo regalaba, Pili se animaría. Así que fui creado para ser un regalo y desde entonces estoy con ella, en su habitación.

Dicen que no soy muy guapo, que estoy un poco gordo, vamos… difícil de ver. Algunos, aunque no lo dicen, no entienden por qué Diego me pintó a mí, un pingüino, en vez de un pájaro de alas con colores, que pudiera volar… No se dan cuenta de lo listo que es este niño, de todo lo que vio en mí: todo un señor, con mi elegancia, mi estructura fuerte, un cuerpo para estar bajo el agua y también para moverme por tierra firme. Mi capacidad para bucear con mis alas-aletas está fuera de toda duda y también la de dar saltos que hacen pueda escapar de mis depredadores. Diego me quiso desde el primer momento que me imaginó, tal y como soy. Además, sabía para quién me quería.

Ay!!! Pero estoy un poco triste: todos los días soy testigo de los despertares de Pili, de sus preocupaciones, de sus conversaciones y de su tristeza. Ella se queja de que no le entienden, de que no puede hablar de lo que ella siente y le pasa desde que tiene esta mierda de enfermedad, se siente sola sin estar sola.

Yo no puedo hablar con ella, pero la miro y la miro, buscando que ella también me vea… pero sigue sin verme aunque me mira. Porque si me viera realmente, se daría cuenta de que yo la escucho, que quiero escucharle pero ella no da el paso… no da el paso de atreverse a hablar de todo lo que quiere hablar, porque cree que eso no interesa o asusta. Y estoy triste porque veo que no se da cuenta de que buena parte del problema es que ella no se siente merecedora de que le escuchemos, y me atrevo a decir que tampoco de que la queramos.

Pero soy un soñador, señores, eso sí, un soñador con las patas en el suelo (dicen que esa es la única manera de soñar) y sueño con que Pili, de una vez, de ese paso… el paso de quererse. Y mientras tanto aquí estoy, a su lado, mirándola, creyendo en ella y con ganas de decirle, tal como decía ese escritor que murió esta primavera que: “PUEDES SER SOLAMENTE UNA PERSONA PARA EL MUNDO, PERO PARA ALGUNA PERSONA TÚ ERES EL MUNDO”.

P.D Mi homenaje para ti, Pili, donde estés. Un lugar, tu lugar.

Yolanda Santesteban

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4 respuestas a “Pilingüino: Un cuento de amor, cáncer y autoestima.”

  1. admin dice:

    Bonito cuento, Yolanda. Gracias por compartir.

  2. Nuria dice:

    Si alguna vez estoy en el lugar de Pili, me gustaría tener un pilingüino al que no ver, porque un alguien lo dibujó para mí y otro alguien lo escribió para mí cuando no veía.
    Dame la mano mientras no veo, porque la oscuridad es algo mejor así.
    Gracias Yol.

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