8 abril

Para los de segundo de bachillerato

De pequeño preguntaba sin parar. De todo. Y a todos. Me decían que era un “cansalmas”.  Ahora sigo haciéndolo y encima me pagan por ello. Como psicólogo tengo la suerte de poder acceder al mundo interno del otro. A una intimidad que a veces ni siquiera aquellos a los que escucho se atreven a susurrárselo a sí mismos. Estos días estoy recibiendo a muchos adolescentes angustiados por la decisión que tienen que tomar en breve y a jóvenes que han escogido sus estudios hace unos años.

Y es que es el momento de escoger la carrera o el grado superior, o no escoger ninguna de las dos… Te enfrentas a una decisión compleja, con muchas variables a tener en cuenta y quiero decirte algo que he aprendido. He aprendido que te puedes sentir menos. Que a veces sientes que vales menos que los demás. Y que a través del esfuerzo y las notas te puedes sentir más, al menos, momentáneamente. También he aprendido que puedes ir a buscar tu valía personal escogiendo una carrera “de élite” quizás porque sientas que vas a ser menos si eliges unos estudios que no provocan admiración social. Puede que utilices el siguiente argumento: “Si tengo un 9 de media, ¿por qué conformarme con esta carrera pudiendo hacer esta otra?” pero, ¿de verdad quieres que este criterio regule tu vida?

A los adultos les parece que está bien escoger esa carrera porque así encontrarás trabajo, y qué narices, puede que así sea. Pero muchas veces no va de eso el asunto. Los estudios pueden ser como un vestido caro y precioso que es visto por ti y también por los demás. Que muestran y te muestran que no eres menos, que tú sí que vales. O pueden resultar un traje cómodo y agradable con el que andar muchos años.

No tienes que demostrar nada a nadie. Eres maravilloso así como eres. Nada te hará más o menos. Nadie ni nada tiene ese poder si no se lo das. Tú decides.

Fermín Luquin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *