5 junio

Quien tiene un porqué, encuentra un cómo

“Quien tiene un porqué para vivir, encontrará casi siempre el cómo.” Esta frase de Niestzche da cuenta de la importancia que tiene encontrar sentido en nuestra vida a lo que hacemos puesto que somos seres que siempre estamos orientados a un propósito, a un objetivo a un proyecto. Y que las herramientas para lograr estos objetivos son eso, herramientas. El esfuerzo, en este caso, es una mera herramienta. El “cómo”, en esta frase de Niestzche. La herramienta sin propósito, sin objetivo, es algo vacío, algo carente de sentido. Como gritarle a un sordo. Es como si nos centráramos en aprender a manejar una herramienta sin saber para qué utilizarla. Educar en la cultura del esfuerzo es tratar a nuestros hijos e hijas como si fueran mulas de carga. Dispuestos a cumplir nuestros deseos, trabajando sin saber hacia dónde van. Alienados de sí mismos. Esforzándose sin saber el para qué ni el para quién.

Mantengo la tesis de que educarles en dar sentido a su existencia no es permitir que se liberen de la responsabilidad y que den rienda suelta a sus deseos. Al contrario, es permitir que puedan elegir y, por tanto, que puedan hacerse responsables de quiénes son, de sus elecciones y renuncias. Al principio de sus vidas, muchos de sus propósitos tienen que ver con complacernos. Ese es uno de los caminos de la socialización. Pero debemos saber que eso no les llevará muy lejos. Poco a poco, los suyos, sus propósitos, deben ir ganando terreno hasta convertirse en un ser autónomo.

El esfuerzo por el esfuerzo, entendido como un músculo que se puede entrenar y que luego se puede usar para otras tareas, es una mera superstición. El esfuerzo siempre está asociado a algo. Siempre tiene un sentido. Nunca existe en el vacío. Cuando vemos a alguien esforzarse, aplaudimos su esfuerzo pero no nos damos cuenta de que esa persona ha encontrado un sentido. Sabe lo que quiere y de alguna manera, sabe para qué lo quiere. Podemos enseñar a nuestros hijos que si quieren conseguir algo, probablemente tengan que esforzarse. Pero que correr para nada y hacia ningún sitio, si lo miramos detenidamente, no tiene mucho sentido. A veces tiene más sentido pararse, mirar y decidir.

Fermín Luquin

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